El trastero es el sitio donde acaba todo lo que no sabemos dónde poner: la cuna de los niños, la bici que nadie usa, cajas de la última mudanza, muebles que ya no caben en casa y papeles de hace décadas. Con los años se llena hasta la puerta, y vaciarlo uno mismo supone muchas tardes, muchos viajes y bastante polvo. Nosotros lo sacamos todo y lo separamos, y tú solo decides qué se queda.
Trabajamos en trasteros de comunidad, ya estén en el sótano o en la azotea, en garajes y plazas llenos de trastos, en bajos que hacen de trastero familiar, en cambras y buhardillas de casas antiguas, en sótanos y en cuartos de herramientas. Lo hacemos para particulares que quieren recuperar su espacio, para quien va a vender o alquilar la plaza o el trastero, y para comunidades de propietarios y administradores que necesitan despejar zonas comunes.
Con más de 30 años de experiencia, sabemos que en un trastero casi nada va al mismo sitio. Separamos madera, cartón, ropa, electrodomésticos y metal para que cada cosa acabe en una planta o un gestor autorizado, como exige la normativa, y apartamos lo que quieras guardar, donar o revisar con calma. Al terminar, el trastero, el garaje o el bajo quedan vacíos y barridos, listos para volver a usarlos.